Abundancia consciente: la Presencia que ordena tu realidad

En este sexto encuentro del ciclo Entregados, compartido junto a mi hermano Fernando Raspo (@fernandoraspo), nos sumergimos en una indagación que redefine por completo nuestra relación con la prosperidad: la abundancia consciente.

A menudo, la búsqueda de bienestar se plantea como una carrera de obstáculos donde el éxito es el premio final. Sin embargo, en este diálogo observamos que la realidad opera de una manera inversa a lo que el ego nos dicta habitualmente.

Para comprender la abundancia consciente, es necesario primero cuestionar la estructura de esfuerzo y sacrificio bajo la cual hemos sido educados desde la infancia. No se trata de un objetivo a alcanzar en el futuro, sino de una cualidad de la consciencia que se reconoce en el ahora absoluto.

A través de la integración de la metafísica y la experiencia vivida, este artículo explora cómo la presencia consciente actúa como el único principio ordenador capaz de armonizar lo que llamamos mundo externo sin necesidad de lucha o manipulación.


La inversión de la percepción espiritual

El punto de partida para experimentar la abundancia consciente es reconocer que vivimos en una inversión perceptiva constante. El mundo nos enseña a mirar los efectos, como el dinero o los logros, para sentirnos abundantes, cuando la verdadera abundancia es la causa de esos efectos.

Solemos creer que la paz llegará cuando hayamos acumulado lo suficiente en nuestras cuentas o posesiones. Esta creencia nos mantiene en un estado de supervivencia constante, donde el miedo a la pérdida dirige cada una de nuestras acciones diarias.

En el encuentro, Fernando señaló que la verdadera transformación ocurre cuando dejamos de ser mendigos del mundo exterior. Abundancia consciente significa dar vuelta la mirada y descubrir que la fuente de todo suministro es interna e inagotable por naturaleza.

El despertar de la identidad real

Si el mundo externo parece escaso, es solo porque el mundo interno está fragmentado por la duda y la culpa. Al centrar la atención en la presencia consciente, los obstáculos que impedían el flujo natural de la vida comienzan a disolverse sin esfuerzo alguno.

Más allá de lo que tenemos o hacemos, existe un estado de ser que es intrínsecamente completo. Ser abundancia no es una afirmación positiva para convencer a la mente de algo que no siente, sino el reconocimiento de nuestra naturaleza esencial.

Fernando y yo coincidimos en que este reconocimiento no requiere de nuevas adquisiciones, sino de una limpieza profunda de las creencias que sostienen la separación. El camino hacia la plenitud es un proceso de desaprendizaje constante.


La presencia que ordena la vida

Un concepto revolucionario discutido en este capítulo es el poder de la presencia consciente para organizar la experiencia humana. No es el pensamiento lógico el que ordena la vida, sino la consciencia que observa el pensamiento con neutralidad.

El ego intenta ordenarlo todo a través de la planificación excesiva y el control rígido. Este movimiento genera tensión y resistencia, lo que irónicamente bloquea la entrada de nuevas posibilidades milagrosas a nuestra vida.

La abundancia consciente nos invita a soltar la necesidad de saber cómo sucederán las cosas exactamente. Al habitar el presente con total entrega, permitimos que una inteligencia superior organice los detalles de nuestra existencia cotidiana.

“La presencia consciente no es una espera pasiva, es una disponibilidad absoluta a lo que la vida ya está ofreciendo, sin el filtro de nuestros juicios personales.”

El reflejo del mundo interno

Existe una ley de correspondencia que no podemos obviar bajo ninguna circunstancia: lo que ocurre fuera es un reflejo de lo que ocurre dentro. Por lo tanto, intentar arreglar el mundo externo sin ordenar el mundo interno es un ejercicio inútil de fuerza bruta.

Cuando la mente se silencia y se establece en el centro, la realidad se vuelve maleable. Las sincronicidades, las oportunidades y los recursos aparecen no porque los hayamos creado con esfuerzo, sino porque hemos dejado de estorbar su llegada natural.


Dejar ir el esfuerzo pesado

Caminamos por la vida creyendo que cuanto más nos sacrifiquemos, mayor será la recompensa recibida. Esta es la gran mentira de la supervivencia en este plano. El bienestar real nos propone la vía del poder real, no la de la fuerza agotadora.

El sacrificio es una moneda de cambio típica del ego que dice: sufro ahora para disfrutar después. Pero ese después nunca llega realmente, porque el hábito de sufrir se consolida como tu única realidad presente y continua.

Para experimentar la plenitud, debemos estar dispuestos a dejar ir el esfuerzo pesado y la lucha contra las circunstancias externas. Esto no significa inacción o pasividad, sino acción inspirada por el Ser. La diferencia radica en el motor: la fuerza nace del miedo, mientras que el poder nace del reconocimiento de la plenitud.

Fernando nos recordaba durante la transmisión que el agua fluye sin esfuerzo, simplemente siguiendo su naturaleza primordial. Nosotros podemos aprender de esa misma fluidez elemental para navegar nuestra economía y relaciones.

Convertirse en canales de flujo

Al aplicar los principios de la abundancia consciente, nos convertimos en canales fluidos de la Fuente. Permitimos que la energía circule sin bloqueos, recibiendo con gratitud y dando con generosidad, sabiendo que el flujo no depende de nuestra voluntad personal.

Cuando dejas de identificarte con la escasez, dejas de retener por miedo. El bienestar fluye allí donde hay desapego y confianza en la provisión constante de la vida. Este desapego es fundamental para que lo nuevo pueda entrar en nuestra experiencia.


Causa y efecto espiritual real

Entender la causa y efecto espiritual es fundamental para dejar de ser víctimas de la economía global o del destino caprichoso. La causa siempre es un pensamiento o una creencia sostenida firmemente en la consciencia.

Si ves la plenitud como un efecto directo de tu trabajo físico, siempre estarás limitado por tu capacidad de producir. Si la ves como la causa, es decir, tu estado de consciencia, tu suministro se vuelve ilimitado y eterno.

La consciencia plena es el proceso de corregir la causa interna en lugar de luchar con los efectos externos. En lugar de pedir dinero, pides claridad de visión. En lugar de buscar clientes desesperadamente, buscas ser de servicio genuino para la totalidad.

“No buscamos cambiar los frutos del árbol; buscamos sanar la raíz. Cuando la raíz es la presencia consciente, los frutos de la abundancia caen por su propio peso.”

La paradoja del desapego

Una paradoja de la abundancia consciente es que para tener algo, debes estar primero dispuesto a no tenerlo. El apego es una declaración pública de carencia que dice: necesito esto porque no lo soy en esencia.

Al habitar la presencia consciente, te desapegas del resultado final. Esto libera la presión sobre la situación y permite que la vida tome el camino de menor resistencia para proveerte de lo que realmente necesitas en cada paso.


Los cuatro mundos de la abundancia

Para profundizar en la abundancia consciente, Fernando y yo exploramos cómo la integración de los elementos purifica nuestra experiencia vital. Estos cuatro mundos representan las áreas donde la presencia consciente debe establecerse para que la plenitud se manifieste:

  • Mundo de Arriba (Aire): Se refiere al plano de las ideas, pensamientos y sistemas de creencias que sostienen nuestra visión del mundo y del merecimiento.
  • Mundo de Abajo (Tierra): Representa la relación física con la forma, los recursos materiales, el cuerpo y el dinero tangible que manejamos diariamente.
  • Mundo Interno (Agua): Abarca el campo emocional, las sensaciones profundas y la capacidad de permitir que el fluir de los sentimientos no se estanque por el juicio.
  • Mundo Externo (Fuego): Es el espacio de la acción inspirada, la comunicación auténtica y la expresión de nuestro propósito hacia los demás.

Alinear estos aspectos desde el centro del Ser permite que la abundancia consciente deje de ser un concepto espiritual y se convierta en una realidad experimentada en cada plano de la existencia humana.


Comunidad y aprendizaje compartido

Fernando hacía hincapié en que transitar este camino no es algo que debamos hacer en un aislamiento forzado. El intercambio con otros puntos de consciencia potencia la revelación individual y colectiva.

Uno de los principios de la metafísica aplicada es que la mejor manera de aprender algo es enseñarlo. Al extender la idea de la plenitud hacia los demás, la reafirmas poderosamente en ti mismo.

Cada vez que ves a un hermano como un ser abundante y completo, estás sanando tu propia percepción de escasez. La abundancia consciente se multiplica en el acto de compartirse desinteresadamente con el mundo.

“Una hora de servicio genuino puede contrarrestar cien horas de sufrimiento personal porque nos saca del yo pequeño.”

En este estado, el servicio no es una carga ni una obligación moral pesada. Es la respuesta natural de un corazón que se ha reconocido finalmente en plenitud y desea que todos lo reconozcan también.


Práctica diaria de presencia consciente

Para que estos conceptos no se queden en una mera teoría intelectual, es necesario integrarlos en la práctica cotidiana. Ser abundancia es una decisión consciente que se renueva en cada instante de observación.

Ante cualquier situación de conflicto o malestar económico, el primer paso es detenerse y observar la resistencia física y mental. ¿Dónde estoy intentando forzar la realidad que es en este momento?.

Aplica la presencia consciente sobre la sensación de inquietud que surge. No intentes cambiarla de inmediato, solo obsérvala con amor y paciencia. Al ser iluminada por la atención, la energía estancada comienza a moverse nuevamente.

La gratitud como firma vibratoria

La gratitud es la herramienta más rápida para sintonizar con la frecuencia de la abundancia consciente. Pero no es una gratitud por lo que vendrá, sino por lo que ya es una realidad en tu consciencia presente.

Agradece incluso los desafíos más duros, pues son ellos los que te obligan a mirar hacia adentro y encontrar tu fortaleza. Cuando agradeces, le comunicas al universo que ya eres abundante hoy mismo, sin condiciones.


Ciencia y prosperidad integrada

Fernando y yo solemos hablar de la unión necesaria entre la ciencia y la espiritualidad moderna. La presencia consciente tiene un impacto medible en nuestra biología y en nuestro campo electromagnético personal.

Cuando vivimos en carencia, nuestro sistema nervioso está en modo de alerta constante, agotando nuestros recursos. La abundancia consciente calma el sistema, permitiendo que el cerebro acceda a estados de mayor creatividad y resolución.

Al habitar la presencia consciente, emitimos una frecuencia de estabilidad hacia el entorno que nos rodea. Esta frecuencia interactúa con el campo cuántico, atrayendo situaciones que resuenan con esa misma paz interna.

Coherencia entre pensar y sentir

La verdadera potencia de la abundancia consciente surge de la coherencia interna total. No basta con pensar en abundancia si el sentimiento visceral es de miedo profundo y contracción.

Ordenar el mundo interno implica alinear lo que pensamos con lo que sentimos en cada momento del día. Cuando el pensamiento y el sentimiento se vuelven uno en el centro, la manifestación es instantánea y natural.


Abundancia como estado de gracia

Al profundizar en la abundancia consciente, descubrimos que se trata de un estado de gracia divina permanente. Es la comprensión de que no estamos solos ni desamparados en un universo hostil.

El miedo a la falta es el resultado directo de la creencia errónea en la separación y la escasez. Al desmantelar esa creencia mediante la presencia consciente, la vida fluye como un río que recupera su curso.

“La abundancia no se mide por la cantidad de posesiones, sino por la calidad de la paz que experimentas mientras usas esas posesiones.”

Ser abundancia significa vivir sin la presión de tener que demostrar nada a nadie nunca más en la vida. Es el fin de la competencia destructiva y el inicio de la colaboración creativa con todo lo que existe.

La libertad financiera y la libertad espiritual son, en última instancia, la misma cosa bajo diferentes nombres. No puedes ser financieramente libre si tu mente está presa del miedo a la escasez futura o al juicio ajeno.


Libertad financiera y espiritualidad real

La verdadera libertad financiera nace de saber con certeza que la Fuente es inagotable para todos. Al soltar el apego a las formas específicas de ingreso, permites que la vida te provea siempre de formas inesperadas.

Ordenar el mundo interno respecto al dinero implica perdonar todas las historias de carencia heredadas de nuestros ancestros. La abundancia consciente limpia el linaje y establece un nuevo paradigma de suficiencia para el futuro.

Fernando y yo observamos que cuando una persona sana su relación con la provisión, todo su entorno se eleva. Tu claridad se vuelve una invitación silenciosa para que otros también reclamen su herencia sagrada.

La abundancia consciente requiere que cultivemos una visión interna clara y sostenida en el tiempo. No se trata de visualizar para manipular la materia, sino de ver la realidad que ya existe detrás del velo.

Si solo miras con los ojos del cuerpo físico, verás limitaciones y carencias por todas partes. Si miras con la presencia consciente, verás un campo infinito de posibilidades esperando ser reconocidas por ti.


El poder de la visión interna

Ordenar el mundo interno es un trabajo diario de enfoque y discernimiento espiritual profundo. ¿Dónde estás poniendo tu atención hoy mismo? ¿En lo que falta o en la Presencia que lo habita todo?.

La abundancia consciente florece allí donde el enfoque se mantiene firme en la verdad inmutable del Ser. Fernando comentaba que la constancia en este enfoque es lo que finalmente produce el milagro de la paz duradera.

“La constancia en este enfoque es lo que finalmente produce el milagro de la paz. No es un esfuerzo mental, es un descanso en la certeza.”

Este sexto capítulo de Entregados nos recuerda que el viaje hacia la plenitud es un regreso al hogar. No estamos yendo hacia ninguna parte nueva, estamos despertando al lugar donde siempre hemos estado.

Como mencionaba Fernando, no necesitas fabricar el sol, pues el sol ya brilla por su propia naturaleza eterna. Solo necesitas despejar las nubes de la duda, el miedo y el esfuerzo personal que tú mismo creaste.


Integración y recuerdo de la verdad

La presencia consciente es el viento suave que despeja esas nubes mentales de forma definitiva. Al soltar la identificación con los problemas temporales, te das cuenta de tu esencia inmutable y soberanamente abundante.

Te invitamos a dejar de luchar contra el mundo y empezar a amarlo desde tu centro sagrado. La abundancia consciente es el derecho de nacimiento de todo ser que se reconoce uno con la Fuente en este instante.

Gracias por ser parte de este movimiento de consciencia expandida hacia la unidad. Si este mensaje ha resonado, te invitamos a profundizar en la mentoría semanal con nosotros para seguir practicando este estado de ser.

La abundancia no se crea de la nada, simplemente se recuerda en el silencio profundo del corazón. Que este año sea el espacio sagrado donde ese recuerdo se vuelva tu única y absoluta realidad experimentada.

Nos vemos en el próximo encuentro para seguir explorando la Verdad que nos hace libres. Gracias por tu presencia y por tu disposición a despertar a la abundancia consciente junto a nosotros con total honestidad.

Abrazo grande!

Karel y Fer

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