En este encuentro de Ser Libre exploramos la posibilidad de soltar la autoría desde la experiencia directa. No como una teoría, sino observando movimientos simples: respirar, cerrar los ojos, pensar, decidir.
La invitación fue mirar si esos movimientos están realmente impulsados por el personaje al que le hemos puesto nombre o si la autoría aparece después, como un pensamiento que reclama el acto.
Cuando surge el “yo lo hice”, la indagación fue clara: ¿qué es exactamente eso que se está adjudicando la acción?
Observaciones compartidas
- El pensamiento que reclama autoría: El “yo lo hice” aparecía luego del movimiento.
- Mérito y culpa asociados al hacer: La apropiación generaba orgullo o carga personal.
- La defensa del personaje: Al cuestionar la autoría, la mente intentaba reafirmarse.
- La identificación con el hacedor: Se hizo visible cuánto sostenemos la idea de ser quienes hacen que todo suceda.
- Conciencia sin identidad fija: Se vislumbró un darse cuenta presente, previo al personaje.
Claves que se señalaron
- “Hay un pensamiento que reclama autoría.”
- “¿Quién dice ‘yo fui’?”
- “Si yo no cocino, ¿quién cocina?”
- “No hay nadie que deje ir.”
- “No hay nadie que haga estas charlas.”
Desde esta comprensión
Soltar la autoría no implica dejar de actuar. La acción continúa. Respirar sucede. Pensar ocurre.
Lo que comienza a aflojarse es la apropiación del movimiento. Al soltar al hacedor, también se afloja la necesidad de sostener mérito, culpa o control sobre lo que sucede.
La conciencia es consciente de la acción, pero no necesita apropiársela. Cuando se ve esto, la vida sigue moviéndose, pero con menos carga personal.
Durante la semana, puede aparecer suavemente esta observación:
¿Quién está reclamando esta acción?
Gracias por sostener esta exploración con honestidad y apertura.
Con amor,
Karel 💛