En este segundo encuentro continuamos profundizando en qué es el dejar ir, a partir de la introducción y el inicio del capítulo 1 del libro Dejar ir de David R. Hawkins. El espacio mantuvo el mismo enfoque contemplativo del encuentro anterior: no se trató de estudiar el texto desde lo conceptual, sino de observar cómo estas ideas se reflejan directamente en la experiencia cotidiana.
“Lo que sentimos no es el problema; el problema es cómo intentamos manejarlo.”
Desde el comienzo apareció una pregunta central que atraviesa todo el libro: comprender con mayor claridad qué implica realmente este proceso. Muchas veces se interpreta como una técnica para sentirse mejor o como un método para cambiar el estado emocional, pero Hawkins plantea algo mucho más simple y directo.
En este contexto, dejar ir las emociones no significa eliminarlas ni transformarlas deliberadamente. Más bien implica permitir que la emoción esté presente sin resistencia, sin intentar controlarla, explicarla o modificarla.
A partir de esta exploración también comenzamos a reconocer algo fundamental: la mente suele intervenir constantemente en la experiencia emocional a través de distintos intentos de control. Estos intentos conforman lo que Hawkins describe como los mecanismos de la mente para manejar las emociones.
Comprender estos mecanismos permite ver con mayor claridad por qué muchas emociones permanecen activas durante tanto tiempo y cómo, en gran medida, el malestar emocional se sostiene más por la resistencia que por la emoción misma.
Observaciones compartidas
- La pregunta central del capítulo: El encuentro giró en torno a comprender qué es el dejar ir, no solo como idea sino como experiencia directa en la relación con lo que sentimos.
- Los mecanismos de la mente para manejar las emociones: Se exploraron tres estrategias habituales que utilizamos para evitar sentir plenamente lo que aparece:
- Supresión: intentar reprimir o empujar la emoción hacia abajo, negando su presencia.
- Expresión: descargar la emoción hacia afuera mediante reacciones, quejas o dramatización.
- Escape: distraerse o cambiar rápidamente de actividad para no entrar en contacto con lo que se siente.
- La emoción como energía en movimiento: Se señaló que, cuando no es interferida por estos mecanismos, la emoción tiende naturalmente a desarrollarse y disolverse.
- El hábito de intentar controlar la experiencia: Muchas veces la mente cree que debe hacer algo con la emoción para resolverla, cuando en realidad esa intervención suele prolongar el proceso.
- El inicio de una nueva relación con las emociones: Reconocer estos patrones permite empezar a observarlos con mayor conciencia, abriendo espacio para dejar ir las emociones de forma más natural.
Claves que se señalaron
- “Las emociones no necesitan ser manejadas; necesitan ser permitidas.”
- “Supresión, expresión y escape son formas de evitar la experiencia directa.”
- “La mente intenta controlar lo que el cuerpo simplemente necesita sentir.”
- “Cuando dejamos de interferir, la emoción se mueve por sí misma.”
- “Comprender este proceso comienza observando cómo resistimos lo que sentimos.”
Desde esta comprensión
A medida que se vuelve más claro qué es el dejar ir, también se vuelve evidente que el proceso no consiste en hacer algo con la emoción, sino en dejar de intervenir constantemente sobre ella.
Los mecanismos de la mente —supresión, expresión y escape— suelen aparecer automáticamente como formas de recuperar control sobre la experiencia emocional. Sin embargo, en lugar de resolver la emoción, muchas veces lo que hacen es mantenerla activa durante más tiempo.
El enfoque que propone Hawkins es sorprendentemente simple: permitir que la emoción esté presente tal como aparece. Cuando dejamos de reprimirla, dramatizarla o evitarla, la energía que la sostiene comienza a moverse por sí misma.
En este sentido, dejar ir las emociones no significa volverse indiferente ni negar lo que se siente. Significa permitir que la emoción complete su ciclo natural sin la interferencia constante de la mente.
Con el tiempo, esta observación revela algo importante: muchas emociones no se sostienen por su intensidad original, sino por el esfuerzo continuo que hacemos para manejarlas.
¿Qué ocurre cuando, en lugar de suprimir, expresar o escapar de una emoción, simplemente permitimos sentirla tal como es?
Esa pregunta abre la puerta a una comprensión más profunda de qué es el dejar ir y de cómo la relación con la experiencia emocional puede transformarse cuando dejamos de luchar contra lo que sentimos.
Gracias por la profundidad, la honestidad y la apertura compartidas en este encuentro.
Con amor,
Karel 💛
Gracias por la profundidad, la honestidad y la apertura compartidas en este encuentro.
Con amor,
Karel 💛