¡Buenas buenas, gente linda!
¡Buenas buenas, gente linda!
Seguramente ya vieron el video que está aquí arriba, y hoy quiero compartir con ustedes algunas reflexiones que me dejó esa conexión tan especial. A menudo, en el camino espiritual, buscamos técnicas complejas, retiros distantes o conocimiento intelectual para sentirnos cerca de la Fuente.
Pero, ¿y si la respuesta a cómo mantenerse conectado con Dios fuera mucho más simple? ¿Y si fuera una decisión, un recuerdo, una disposición que renovamos instante tras instante?
Vamos a adentrarnos juntos en este sentimiento tan bonito que nos une con nuestro Padre, usando como ancla una de las oraciones más poderosas que nos ofrece Un Curso de Milagros.
La Oración: Un Mapa para el Día
El Curso nos ofrece una herramienta, no como un dogma, sino como un recordatorio vibratorio. La lección 232 de Un Curso de Milagros es una guía completa para un día vivido en la Rendición.
La lección es la siguiente, y te invito a sentirla, más que a leerla:
“Padre mío, permanece en mi mente desde el momento en que me despierto y derrama Tu luz sobre mí todo el día. Que cada minuto sea una oportunidad más de estar Contigo. Y que no me olvide de darte las gracias cada hora por haber estado conmigo y porque siempre estarás ahí presto a escucharme y a contestarme cuando Te llame. Y al llegar la noche, que todos mis pensamientos sigan siendo acerca de Ti y de Tu Amor. Y que duerma en la confianza de que estoy a salvo, seguro de Tu Cuidado y felizmente consciente de que soy Tu Hijo.”
Esta oración es, en sí misma, la respuesta a cómo mantenerse conectado con Dios. No es una petición de limosna; es una declaración de intención. Es el “hacernos a un lado” (Manifiesto I.1.a) para permitir que la Verdad guíe.
Un Despertar Iluminado
La batalla entre el ego y el Espíritu se libra, y se gana, en el primer instante del día.
☀️ La Primera Elección (Oración para despertar)
“Padre mío, permanece en mi mente desde el momento en que me despierto y derrama Tu luz sobre mí todo el día.”
Para mí, no hay mejor manera de empezar el día que sintiendo esa presencia maravillosa desde el primer instante en que abro los ojos.
Pero seamos honestos: la mayoría de las veces, lo primero que emerge al despertar no es Dios, sino el ego. Es la lista de “pendientes”, la ansiedad por la reunión de las 10 AM, el recuerdo del conflicto de ayer, el peso del mundo.
El ego reclama nuestra mente antes de que hayamos apoyado un pie en el suelo.
Por eso, esta primera línea es una oración para despertar no solo del sueño físico, sino del sueño de la separación. Es el acto consciente de soltar el control del ego. Es decirle a la Fuente: “Elijo de nuevo. Hoy, elijo que Tú guíes”.
Que cada nuevo amanecer sea esa oportunidad única para sentirnos cerca de nuestro Padre, para que su guía nos acompañe durante toda la jornada.
💖 La Luz que Disuelve Sombras
Pedir que “derrame Tu luz sobre mí” no es pedir un favor especial. Es pedir que nuestra percepción sea sanada.
La Luz del Espíritu Santo no elimina los desafíos del día; los ilumina de tal manera que podemos verlos como lo que son: oportunidades de perdón, no amenazas reales.
Cuando elegimos la Luz primero, el ego (la oscuridad) pierde su poder. Ya no caminamos solos; caminamos sostenidos.
Cada Minuto Cuenta
A lo largo del día, en medio de nuestras actividades y desafíos, es fácil que la rutina nos absorba. El mundo de las formas es hipnótico.
Pero, ¡ojo! Cada minuto que vivimos es una nueva chance para recordar esa conexión especial y profunda que tenemos.
“Que cada minuto sea una oportunidad más de estar Contigo.”
⛓️ El Olvido (La Absorción de la Rutina)
La mente del ego vive en el tiempo lineal. Divide el día en bloques de “productividad”, “problemas” y “distracciones”.
En esta vorágine, la Presencia se olvida. Nos identificamos con nuestros roles (el emprendedor, la madre, el terapeuta) y nos olvidamos de nuestra Identidad (el Hijo de Dios).
Aquí es donde la lección nos ofrece la práctica más radical.
🙏 La Gratitud como Recordatorio (La Práctica)
“Y que no me olvide de darte las gracias cada hora…”
Un Curso de Milagros nos enseña que el opuesto del Amor no es el odio, sino el miedo (y su raíz, la culpa). En la práctica diaria, la antítesis de la Paz es la queja.
La queja es el himno del ego. Es la afirmación constante: “Algo está mal. Algo falta. Esto no debería ser así”.
La gratitud es el antídoto. Es la práctica activa de cómo encontrar la paz interior.
La relación entre gratitud y Dios es directa. La gratitud es el acto de reconocer la perfección del presente, disolviendo así el juicio del ego.
Agradecer “cada hora” no es un ritual vacío. Es un reseteo consciente. Es una pausa deliberada en la locura del “hacer” para recordar el “Ser”. Es mirar el caos aparente de la hora que pasó y decir: “Gracias, Padre, porque incluso en esto, estabas conmigo”.
No dejemos que el día se nos escape sin agradecer por ese amor incondicional que siempre está presente, incluso en los momentos que menos lo notamos.
Al Final del Día, Su Amor Nos Arropa
Y cuando llega la noche, ese momento de descanso y reflexión, qué hermoso es sentir que nuestros últimos pensamientos también están dirigidos hacia Él.
“Y al llegar la noche, que todos mis pensamientos sigan siendo acerca de Ti y de Tu Amor.”
💖 La Noche como Retorno al Ser
El ego teme la noche. Teme la quietud, el silencio, la inactividad. Es en la oscuridad donde sus miedos más profundos (la soledad, la muerte, la falta de control) emergen.
El Ser, en cambio, da la bienvenida a la noche. Es un retorno al hogar, al océano de la Conciencia del que emergimos temporalmente como una “ola” (el personaje del día).
Llevar nuestros pensamientos a Dios antes de dormir es el acto de entregar el día. Es soltar las “victorias” (Orgullo) y las “derrotas” (Culpa) y quedarnos solo con la Verdad: “Hice lo mejor que pude, y el resto, Te lo entrego”.
🛡️ La Confianza de Estar a Salvo (Confianza en Dios)
“Y que duerma en la confianza de que estoy a salvo, seguro de Tu Cuidado…”
Saber que dormimos bajo la seguridad de su cuidado nos brinda una paz inigualable.
Esta es la práctica de la verdadera Confianza en Dios.
El ego nunca se siente a salvo. Siempre está en guardia. El Espíritu nunca se siente amenazado. Sabe que es eterno.
Dormir con confianza en Dios es la Rendición definitiva. Es soltar la creencia de que “yo” (el ego) soy quien se protege a sí mismo, y aceptar que es el Amor de nuestro Padre quien nos sostiene.
Es la disolución del miedo.
Integración: El Recuerdo de la Identidad
La oración de la Lección 232 de Un Curso de Milagros no es un conjunto de palabras mágicas. Es un mapa vibratorio. Es la respuesta completa a cómo mantenerse conectado con Dios.
Comienza con la decisión (la mañana), se mantiene con la práctica (la gratitud cada hora) y culmina en la Rendición (la noche).
Pero la frase final es la que le da sentido a todo:
“…y felizmente consciente de que soy Tu Hijo.”
No estamos rezando para convertirnos en algo. Estamos rezando para recordar lo que Ya Somos.
No eres un pecador pidiendo clemencia. Eres el Hijo amado de Dios, recordando su Hogar.
Así que, mis queridos hermanos y hermanas, los invito a llevar estas reflexiones con ustedes. Que esa luz del Padre los acompañe siempre y que nunca olvidemos agradecer por su amor inagotable.
Un abrazo enorme. Bendiciones para tu camino.
Karel
