En los umbrales de un cambio de año, la consciencia colectiva se moviliza hacia una revisión inevitable de lo vivido. Aunque el calendario sea una convención humana, existe un movimiento energético real que nos invita a la introspección profunda y al balance.
Este artículo nace de un encuentro en vivo diseñado para abordar una necesidad fundamental de la experiencia humana: aprender cómo cerrar ciclos y soltar el pasado de manera efectiva, trascendiendo la mera comprensión intelectual para llegar a la experiencia directa.
A menudo, al mirar hacia atrás, la mente tiende a seleccionar los recuerdos agradables para proyectarlos en el futuro, buscando repetir lo que generó placer. Sin embargo, la verdadera oportunidad de transformación no reside en lo que nos gustó, sino en aquello que nos incomodó, nos dolió o nos desafió.
Se explora aquí una metodología precisa para identificar y disolver las anclas internas. El objetivo es dejar de arrastrar las mismas piedras hacia el nuevo ciclo y descubrir que, al quitar la represa interna mediante una práctica consciente, la vida fluye por su propia naturaleza.
La oportunidad oculta en lo incómodo
Para comprender realmente el proceso de liberación, es necesario tener la valentía de mirar donde la mayoría prefiere no hacerlo: en la sombra.
Al llegar al final de un periodo, como el cierre del 2025, es natural querer enfocarse en los logros y en las victorias. No obstante, el potencial de crecimiento yace en los recuerdos que no nos gustan tanto, en esas experiencias que preferiríamos borrar de la memoria .
El error del análisis mental
Habitualmente, se nos enseña a analizar el año: qué salió mal, por qué sucedió, cómo evitarlo la próxima vez. Este enfoque analítico, aunque bienintencionado, suele ser una trampa del ego que impide la liberación real.
Intentar entender intelectualmente el sufrimiento no lo disuelve; a menudo lo solidifica y le da más realidad. Se busca una explicación lógica para una experiencia que es, ante todo, energética y emocional .
La propuesta de este artículo es diferente. Se invita a realizar un movimiento de sustracción en lugar de adición. No se trata de aprender más cosas para el año nuevo, sino de aplicar la técnica de dejar ir de David Hawkins para soltar lo que sobra del año viejo.
“En esos recuerdos que no nos gustan tanto vamos a encontrar una gran oportunidad. Allí donde la mayoría no quiere entrar, es donde yace el potencial por descubrir para liberarnos.”
Al identificar y liberar bloqueos emocionales que se han resistido a ser vistos, se hace espacio. Y es en ese espacio vacío y fértil donde la nueva vida puede aterrizar sin las condiciones del ayer.
Paso 1: La observación neutra
El primer paso para aplicar esta técnica es la observación pura. Se requiere detener la maquinaria del juicio y simplemente mirar lo que hay con honestidad radical.
Reconocer la espina
Se utilizó la metáfora de la espina para ilustrar este punto crucial. Si algo duele o incomoda en la experiencia de vida, es porque hay una “espina” clavada en la psique. No se puede sacar una espina que no se sabe dónde está .
La instrucción práctica es tomar lápiz y papel. Se invita a anotar dos o tres desafíos que hayan marcado el año. Situaciones que generaron inquietud, dolor o frustración y que, tal vez, aún persisten en la mente como un ruido de fondo .
La clave fundamental de este paso es observar sin analizar.
“El primer paso es observar sin analizar. No buscamos explicaciones ni aprendizajes espirituales todavía. Solo tomamos nota de aquello que nos ha ofrecido un desafío y que aún presenta inquietud interna.”
Si la mente comienza a buscar culpables o razones (“esto pasó porque…”, “fue culpa de…”), se detiene el proceso. La instrucción es volver a la simplicidad. Solo mirar el hecho y la sensación que evoca.
Detener la proyección
Este paso implica un acto de responsabilidad absoluta. Al anotar el desafío, se deja de culpar al exterior (la economía, la pareja, el país) y se reconoce que la perturbación está sucediendo adentro.
Si quiero saber cómo cerrar ciclos y soltar el pasado, debo admitir primero que estoy sosteniendo una carga. Nadie más la sostiene por mí.
No importa si el evento sucedió en febrero o la semana pasada. Si al recordarlo surge una emoción, la carga está activa ahora. La capacidad de observar sin analizar es el inicio de la liberación, porque retira la energía de la historia y la pone en la sensación presente .
Paso 2: Agradecer y aceptar la experiencia
Una vez que se ha identificado la carga mediante la observación, el segundo paso propone un movimiento contraintuitivo para la mente racional: el agradecimiento profundo.
La gratitud como posición de poder
Agradecer un problema o un dolor parece ilógico para el ego. Sin embargo, desde la perspectiva de los niveles de conciencia, la gratitud es una energía de alta frecuencia que nos posiciona “por encima” del problema.
Si algo nos incomoda, es porque nos sentimos más pequeños que la situación. Al agradecerla, recuperamos la grandeza espiritual. No se agradece el sufrimiento en sí, sino la experiencia y la oportunidad de liberar bloqueos emocionales que trae consigo .
“Agradecer es ponerse por encima de ese desafío. Esta situación no puede ser más grande que yo si tengo la capacidad de agradecer su presencia en mi vida.”
Acceder a una voluntad mayor
El agradecimiento abre la puerta del corazón. Permite acceder a una voluntad que excede a la pequeña voluntad del ego que se resistía a la experiencia y quería cambiarla a toda costa.
Este paso es crucial dentro de los pasos para dejar ir. La mente sola no puede soltar lo que odia, porque el odio es un lazo que ata al objeto odiado. El corazón, a través de la gratitud, disuelve el lazo .
Al agradecer, se deja de pelear con la realidad. Se acepta que eso sucedió, aunque no se entienda por qué. Se abandona la necesidad infantil de que el mundo sea diferente a lo que es para poder estar en paz.
Paso 3: Soltar lo incompleto (La entrega)
El tercer paso es la ejecución de la liberación. Aquí es donde se aplica la esencia de la técnica de dejar ir de David Hawkins en su máxima expresión.
La renuncia a la explicación
El ego es adicto a las explicaciones y a las conclusiones. Quiere saber la causa, el origen kármico o la razón psicológica de sus problemas. Cree que al entender, soltará. Pero la comprensión intelectual rara vez trae paz; solo trae más pensamientos.
Para saber cómo cerrar ciclos y soltar el pasado de verdad, hay que estar dispuesto a soltar la experiencia “incompleta”. Es decir, soltarla sin entenderla, sin resolverla y sin tener la última palabra .
“El ego es el que quiere encontrar la explicación. El ser no necesita explicar nada. Cuando me animo a soltarlo sin encontrar esa explicación, estoy haciéndolo desde un estado de conciencia superior.”
Esta renuncia es un acto de humildad. Es reconocer que la paz es más importante que tener la razón o encontrar el “porqué”.
El movimiento interno de soltar
Soltar no es una acción física; es una decisión interna. Es un movimiento de la mente que decide dejar de aferrarse a la historia de dolor que ha estado contando.
Se trata de abrir la mano mental que estaba apretando el carbón ardiente. Se reconoce la sensación, se le ha dado la bienvenida mediante la gratitud, y ahora, simplemente, se la deja marchar .
Este acto libera la energía que estaba congelada en el pasado, devolviéndola al flujo presente de la vida. Es un acto de fe en la propia capacidad de sanar.
Paso 4: Reconocer el espacio y la claridad
El cuarto paso es la consecuencia natural de los tres anteriores. Al soltar la carga y aplicar los pasos para dejar ir, algo nuevo emerge inevitablemente: el espacio.
La descompresión del sistema
Se puede sentir físicamente cómo el cuerpo se afloja y la mente se aclara. Es como si una bruma densa se disipara. Detrás del ruido del conflicto, aparece un silencio que siempre estuvo ahí, esperando ser notado .
Este espacio es el terreno fértil para el nuevo año. Es una claridad que no proviene del pensamiento, sino de la ausencia de ruido mental.
“Detrás de esto que acabamos de soltar, emerge un espacio latente, disponible y pacífico. Una claridad que me doy cuenta que siempre estuvo ahí, solo que estaba atenuada por las resistencias.”
La paz como prioridad
Al descubrir este espacio, la prioridad cambia. Ya no se trata tanto de conseguir cosas en el mundo externo, sino de proteger y habitar esta paz interna que se ha revelado.
Aprender cómo cerrar ciclos y soltar el pasado nos enseña que nada externo vale el precio de nuestra paz. Este estado se vuelve innegociable y se convierte en el nuevo estándar de vida.
La metáfora del río y la represa
Para ilustrar la mecánica de la energía y por qué es necesario liberar bloqueos emocionales, se utilizó una metáfora central durante el encuentro: el río y la represa.
La energía estancada
Nuestra energía vital y la abundancia como estado natural son como un río caudaloso que, por diseño, fluye libremente hacia el océano. Los bloqueos, los rencores y los miedos actúan como una represa artificial que corta ese flujo.
Cuando el agua se estanca, se pudre. La vida deja de circular con frescura. Del otro lado de la represa (en nuestra realidad visible), el cauce se seca. Experimentamos escasez, falta de oportunidades y estancamiento .
La tarea no es “crear” agua; el agua ya existe. La tarea es identificar la represa y quitarla piedra a piedra.
El error de los baldes
Aquí surge una imagen poderosa sobre el esfuerzo inútil. Cuando el río está cortado por la represa (nuestras resistencias), el ego intenta solucionar la escasez “llevando agua con baldes” de un lado a otro.
Esto representa el esfuerzo y el sacrificio humano. Trabajar más horas, luchar, manipular la realidad para conseguir un poco de sustento. Es una tarea agotadora, ineficiente y que nunca resuelve el problema de fondo.
“Eso es lo que la mente intenta hacer: pasar agua de un lado a otro con el balde. Eso requiere mucho esfuerzo. Por eso está culturalmente adoptada la frase de que hay que sacrificarse para conseguir las cosas.”
Reconocer la abundancia como estado natural implica dejar los baldes y dedicarse a desmontar la represa. Al soltar las emociones atrapadas (pasos 1, 2 y 3), la represa se rompe y el agua fluye sola, sin esfuerzo, inundando la vida de recursos y vitalidad.
Redecorar la habitación de la mente
Otra analogía útil para visualizar este proceso de fin de año es la de redecorar una habitación. Es imposible traer lo nuevo si no hay espacio físico y energético.
Si queremos que el 2026 traiga novedades, no podemos meter muebles nuevos en una habitación que está abarrotada de basura vieja, suciedad y objetos rotos del pasado.
No se puede redecorar sobre el caos. Primero hay que hacer espacio mediante la capacidad de observar sin analizar lo que hay y sacarlo.
“No puedo redecorar una habitación que es un caos. Primero tengo que empezar a sacar las cosas que ya no sirven, que no van con mi nueva versión de vida. Al quitarlas, hago lugar para lo nuevo.”
El proceso de cómo cerrar ciclos y soltar el pasado es, literalmente, el acto de limpieza profunda. Es sacar los muebles viejos (creencias limitantes, rencores) a la vereda para que la habitación de la mente quede vacía, limpia y lista para ser habitada por nuevas creaciones.
La ilusión del tiempo y el ciclo
Es importante recordar que el año “2025” o “2026” es solo un concepto mental. El tiempo es una convención humana.
Sin embargo, podemos utilizar esta convención a nuestro favor. El inconsciente colectivo le da poder a estas fechas, creando una ola de energía disponible para el cierre y la apertura .
No se trata de creer ciegamente en el calendario, sino de aprovechar el impulso para aplicar la técnica de dejar ir de David Hawkins.
Sin expectativas
Una propuesta avanzada para este cierre de ciclo es entrar al nuevo año sin expectativas rígidas.
Al soltar la necesidad de que el futuro sea de una manera específica (mejor, más rico, más fácil), nos abrimos a que la vida nos sorprenda con su propia grandeza.
“Mi propuesta es que ni siquiera te plantees lo que vas a crear en este nuevo ciclo. Entrégate a la vida sin expectativas, sin intentar forzar que sea distinto, y deja que la vida se exprese.”
Esto no significa no planificar, sino no depender emocionalmente del plan. Es vivir desde la confianza de que, si la represa se ha quitado, la abundancia como estado natural se manifestará sin esfuerzo.
La universalidad de la práctica
Uno de los aspectos más liberadores de estos pasos para dejar ir es que no hay grados de dificultad reales en la conciencia.
Para la mente lineal, soltar una deuda grande parece más difícil que soltar una pequeña molestia. Pero para la conciencia, es exactamente el mismo movimiento de liberación.
“El curso de milagros dice que no hay grado de dificultad en los milagros. Soltar un pensamiento de ‘no tengo dinero’ o soltar un pensamiento de ‘me dejó mi pareja’ requiere el mismo movimiento de la mente.”
La intensidad emocional puede variar, pero el mecanismo para liberar bloqueos emocionales es idéntico. Observar, agradecer, soltar.
Si aplicamos esto a las “grandes” piedras de nuestra mochila, descubriremos que su peso era una ilusión sostenida por nuestra resistencia a sentirlas.
La práctica continua: Ser Abundancia
Este proceso no termina con el fin de año. Se convierte en una forma de vivir. Reconocer la abundancia como estado natural requiere un mantenimiento constante de la limpieza interna.
Durante el vivo, se mencionó la importancia de los espacios de práctica sostenida, como “Ser Abundancia 2026”. Estos entornos grupales potencian la intención individual y recuerdan constantemente la verdad del Ser .
No obstante, la herramienta principal siempre es interna y personal. Cada vez que surge una contracción, se presenta la oportunidad de observar sin analizar y liberar.
Conclusión: La invitación a la experiencia
Este artículo no es solo para ser leído; es para ser practicado. La información intelectual no libera; la experiencia directa sí.
La invitación es a tomarse unos minutos antes de que termine el año. Sentarse con honestidad, identificar esas cargas y aplicar los pasos para dejar ir:
- Observar sin analizar.
- Agradecer la experiencia.
- Soltar lo incompleto.
- Reconocer el espacio.
Al hacerlo, no solo te liberas a ti mismo, sino que contribuyes a aligerar la carga del colectivo humano.
Si estás listo para profundizar en esta práctica y hacer de la liberación un estilo de vida, la técnica de dejar ir de David Hawkins es tu aliada.
Aprender cómo cerrar ciclos y soltar el pasado es el regalo más grande que puedes hacerte para comenzar el nuevo año, no con más fuerza, sino con más poder y claridad.
Gracias por acompañarme.
Abrazo grande!
Karel
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