Ámbito del sentir • Ser Libre #2

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Ámbito del sentir

Este encuentro no tuvo como objetivo comprender las emociones ni transformarlas, sino reconocer la relación que sostenemos con la experiencia sensible y desde dónde nos posicionamos frente a ella.

Así como en el pensamiento vimos que no somos la mente, en el ámbito del sentir comenzamos a ver que tampoco somos lo que sentimos, aunque las sensaciones se vivan con intensidad, cercanía o familiaridad.

El agua representa el movimiento interno: emociones, sensaciones corporales, estados anímicos. Nada de eso es estable, nada permanece, todo fluye cuando no es retenido.


Observaciones compartidas

  • La incomodidad como puerta: Para varias personas, lo primero que apareció al observar fue incomodidad. No como un problema a resolver, sino como una sensación claramente visible cuando no se intenta huir de ella.
  • La observación disuelve: Se compartieron experiencias donde, al sostener la observación sin identificarse con la sensación, esta comenzó a perder intensidad y protagonismo por sí sola.
  • La familiaridad emocional: Apareció la noción de emociones “viejas”, conocidas, incluso cómodas aunque no agradables. Esa comodidad fue vista como un indicio de identificación: esto lo siento como mío.
  • El cuerpo como escenario: Muchas sensaciones se manifestaron claramente en el cuerpo físico, recordando que el sentir no es algo abstracto, sino una experiencia viva y presente.

Claves que se señalaron

  • “La única manera de observar una sensación es no serla.”
  • El sufrimiento no está en la emoción, sino en creernos la emoción.
  • No hay que hacer nada con lo que se siente.
  • Toda sensación es un impulso energético que cumple su función y se disuelve cuando no es resistido.
  • No somos quienes sienten, sino quienes observan el sentir.

Se hizo especial énfasis en que cualquier intento de cambiar, corregir o escapar de una emoción es una forma sutil de alimentarla.

Incluso los intentos “positivos” —pensar mejor, entender el origen, buscar soluciones— siguen siendo un hacer desde el mismo nivel de la sensación.


Desde esta comprensión

La abundancia en el ámbito del sentir no se manifiesta como emociones placenteras constantes, sino como libertad frente a cualquier experiencia emocional.

Cuando dejamos de identificarnos con lo que sentimos:

  • el miedo puede estar sin dominarnos
  • la tristeza puede aparecer sin definirnos
  • la incomodidad pierde su amenaza

El agua vuelve a fluir.

No se trata de eliminar emociones, sino de dejar de pararnos sobre ellas.

Desde la observación, el sistema completo se armoniza sin esfuerzo, porque no hay divisiones reales dentro de la conciencia.


Invitación

Durante esta semana, la práctica es simple y radical:

  • Ante cualquier sensación (agradable o no), detenerse y observar.
  • Sin nombrarla, sin explicarla, sin buscar su causa.
  • Preguntarse suavemente: “¿Quién está observando esta sensación?”

No para responder mentalmente, sino para tomar perspectiva.

Como el agua de un río que pasa frente a nuestros ojos, las sensaciones se muestran, cumplen su movimiento y continúan su curso cuando no las retenemos.

No hay nada que sanar en el sentir.

Solo hay algo que reconocer.

Gracias por la presencia, la honestidad y la apertura en este encuentro.

Con amor,

Karel