Una fría mañana, mientras caía nieve en Córdoba —algo poco habitual— sentí que todo lo vivido en los últimos días se condensaba en una verdad silenciosa, en una revelación tan clara como incómoda:
Ya no puedo seguir disminuyéndome. Ya no puedo fingir que no veo lo que está naciendo en mí. Ya no puedo seguir alejándome de la luz solo para no incomodar.
Durante mucho tiempo, el camino espiritual se confunde con la idea de “matar al ego”, y a menudo interpretamos esto como una lucha contra la arrogancia, la grandiosidad o el orgullo.
Pero, ¿qué pasa con el otro lado? ¿Qué pasa con el miedo a brillar?
Este artículo es una contemplación sobre la trampa más sutil de la identidad: el ego que no se engrandece, sino que se autoanula para mantener el control.
El Espejismo del “Pensar en Pequeño”
Hace unos días, un amigo me dijo una frase que se sintió como un trueno:
“Estás pensando en pequeño.”
Y aunque lo dijo en un contexto relacionado con el dinero, algo mucho más profundo se activó. Me di cuenta de que sí, estaba pensando en pequeño… pero sobre mí mismo.
Estaba reduciendo mi luz. Disfrazando mi verdad. Adaptándome. Disimulando.
🧊 El Ego que se Autoanula (La Falsa Humildad)
Instintivamente, queremos definir al ego como el personaje pomposo, el que grita “¡mírenme!”. Pero el ego es cualquier identidad que se crea separada de la Fuente.
Y una de sus estrategias más efectivas es la de la “falsa humildad”.
Es el ego que dice: “No, yo no soy nadie”, “Yo no soy digno”, “No estoy listo”, “Lo que tengo para decir no es importante”.
Este “pensar en pequeño” parece humilde, pero es una forma de arrogancia invertida. Es el ego declarando: “Yo sé quién soy (pequeño), y Dios (o la Vida) está equivocado al darme esta Luz”.
Esta es la esencia de qué es el ego espiritual en su forma más insidiosa. No es el que se infla, es el que se esconde.
👻 Miedo a ser visto
¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué nos aferramos a la pequeñez?
Porque tenemos miedo a ser visto.
El miedo a ser visto es, en realidad, un miedo a la responsabilidad de nuestra propia Luz.
- Tenemos miedo de que, si brillamos, los demás no sepan qué hacer con eso.
- Miedo a que nuestra luz incomode, genere envidia o nos separe del grupo.
- Miedo a que, si nos ven plenamente, nos exijan una coherencia que no estamos seguros de poder sostener.
- Miedo a que, si somos el canal, ya no podamos volver a la “normalidad” de nuestras quejas y dramas.
El miedo a brillar es el miedo del ego a perder el control. Mantenerse “pequeño” es una estrategia para seguir perteneciendo al sueño de la separación.
⛓️ Qué es el ego espiritual (La Trampa de la Pequeñez)
El ego espiritual no solo se manifiesta como grandiosidad (“Estoy más iluminado que tú”). También, y más comúnmente, se manifiesta como especialismo negativo (“Soy el más perdido”, “Mi oscuridad es más densa”, “Mi proceso es más difícil”).
La autoanulación es una forma de especialismo.
Es el ego diciendo: “Mi caso es especial. A diferencia de los demás, yo no puedo brillar. Mi luz es peligrosa o inadecuada”.
Esta es la trampa de qué es el ego espiritual: cualquier identidad que reafirme que eres un “yo” separado —ya sea un “yo” grande o un “yo” pequeño— es el ego.
La Verdad es que no eres ni grande ni pequeño. Eres Todo.
La Verdadera Función del Cuerpo
Para sanar el miedo a brillar, debemos redefinir el instrumento a través del cual brillamos: el cuerpo.
En mi lectura diaria de Un Curso de Milagros, me encontré con una frase que me estremeció y reordenó toda mi percepción:
“El único valor del cuerpo es acompañar a tus hermanos y llevarlos contigo hasta el puente, para allí ser liberados juntos.”
🌉 El Puente, no la Fortaleza (El Propósito del Cuerpo)
El ego usa el cuerpo de dos maneras:
- Como Fortaleza: Para esconderse, protegerse, separarse y defenderse del mundo (el “pensar en pequeño”).
- Como Pedestal: Para brillar por sí mismo, para ser admirado, para acumular sensaciones y probar su superioridad (el “pensar en grande” del ego).
Ambas son la misma ilusión.
El Espíritu Santo, la Voz de la Verdad en nosotros, nos ofrece una tercera opción. El verdadero propósito del cuerpo, según enseña Un Curso de Milagros, no es ser una fortaleza ni un pedestal.
Es ser un Puente.
Un puente no existe para sí mismo. Su única función es conectar.
Y entonces comprendí: Mi cuerpo no está aquí para brillar por sí mismo. Tampoco para esconderse. Está aquí para servir como un canal de Amor, para que la Luz de la Fuente pueda pasar a través de él.
✨ El Cuerpo como Canal de Amor
Cuando entendemos esto, la presión desaparece.
Ya no se trata de mi luz. Se trata de La Luz. Ya no se trata de mis palabras. Se trata de La Voz.
Mi cuerpo es simplemente el dispositivo de comunicación que el Espíritu usa para extender el Amor.
El miedo a ser visto se disuelve, porque el “yo” que tenía miedo ya no es el protagonista. El protagonista es el Mensaje.
Si el cuerpo es solo un canal, entonces cuidarlo (alimentarlo bien, hacerlo descansar) no es vanidad, es responsabilidad de servicio. Es mantener el canal limpio.
Y usarlo para compartir (hablar, escribir, crear) no es arrogancia. Es su única función.
Redefiniendo la Humildad y la Luz
Muchos de nosotros, al despertar, sentimos culpa por irradiar algo que los demás aún no comprenden.
Vemos que nuestra paz interior o nuestra claridad incomodan a quienes aún viven en el conflicto. Y por una lealtad mal entendida al sueño, “bajamos el volumen” de nuestra luz.
💡 La Luz no se Esconde (La Culpa de Brillar)
Tu luz no está para ser entendida. Está para ser compartida.
No sos especial. Sos transparente.
Y esa transparencia, cuando es genuina (cuando no es el ego espiritual presumiendo), no genera separación. Abre el camino.
El sol no se disculpa por brillar. No se esconde para no incomodar a las sombras. Simplemente brilla. Y al hacerlo, ofrece a las sombras la oportunidad de disolverse.
Negar tu luz por miedo a la reacción del otro es el acto de arrogancia supremo. Es creer que tu juicio (el miedo) es más fuerte que el Propósito de Dios (el Amor).
✝️ La Traición al Sueño del Ego
Debemos entender por qué nos sentimos culpables. El miedo a brillar es un miedo a la traición.
El sistema de pensamiento del ego se basa en un pacto colectivo de sufrimiento. “El mundo es un lugar difícil, la vida es una lucha, y todos estamos de acuerdo en esto”.
Cuando tú eliges la Paz, cuando irradias Luz, estás rompiendo ese pacto.
Tu Paz es un testimonio vivo de que el sufrimiento es una elección, no una condición. Y esto es profundamente amenazante para el ego (el tuyo y el de los demás).
Inconscientemente, sentimos que al brillar estamos “abandonando” a los que sufren, cuando en realidad es lo opuesto: les estamos mostrando la salida.
El miedo a brillar es, por tanto, una lealtad mal entendida al sueño del ego. La verdadera compasión no es sentarse en la oscuridad con el que sufre; es encender tu luz tan brillantemente que le recuerdes que él también es Luz.
authenticity Qué es la verdadera humildad
El ego ha distorsionado el concepto de humildad, equiparáándolo con la pequeñez, la pobreza y la auto-negación.
Pero qué es la verdadera humildad es exactamente lo opuesto.
- La Falsa Humildad (Ego) es minimizarte. Es decir: “Yo soy solo este pequeño personaje, no soy digno”.
- La Verdadera Humildad (Ser) es aceptar tu Magnificencia. Es decir: “Yo no soy nada por mí mismo, pero soy el canal perfecto para el Amor de Dios, y por lo tanto, soy magnífico”.
La verdadera humildad no es minimizarte. Es permitir que Dios se exprese a través de vos… sin interferencia.
Como nos recuerda Un Curso de Milagros, la verdadera humildad es la aceptación gozosa de nuestra única función: ser la luz del mundo. Negar esta función no es humildad, es arrogancia. Es el miedo a brillar diciéndole “No” al Propósito que Dios nos dio, protegiendo al “yo” pequeño.
🔑 Cómo soltar el control del ego (Dejar de Disimular)
La respuesta a cómo soltar el control del ego que se autoanula es simple: dejar de disimular.
Es el acto de coraje de ser la Luz que eres, aquí y ahora.
Cómo soltar el control del ego no es una lucha. Es una decisión.
Es la decisión de dejar de proteger la identidad de “pequeñez” y permitir que la Identidad del Ser tome el mando.
Cuando el miedo a brillar aparezca, ya no lo vemos como una señal de “ser humilde”. Lo vemos como lo que es: el ego defendiendo su territorio ilusorio.
Lo miramos, le agradecemos por intentar protegernos, y elegimos de nuevo.
Integración Final: Nadie Cruza Solo
No viniste a convencer a nadie. Viniste a acompañar.
🫂 Acompañar, no Convencer
El ego, cuando descubre una “verdad”, quiere salir a convencer a todo el mundo. Quiere probar que tiene razón.
El Ser simplemente Es. No tiene necesidad de convencer, porque sabe que la Verdad es Verdad, la veas o no.
Tu función no es arrastrar a tus hermanos a través del puente. Tu función es ser el puente.
Es extender tu mano amorosa hasta donde el otro esté listo. Y confiar que, al llegar al puente, la liberación será mutua.
Porque nadie cruza solo.
🔥 Encender tu Fuego (El Servicio Real)
El verdadero propósito del cuerpo es ser el puente para que tus hermanos recuerden quiénes son.
Nadie necesita caminar en la oscuridad si vos ya encendiste tu fuego.
No viniste a disimular tu luz. Viniste a ser canal. Reconocer tu luz no es arrogancia. Es servicio.
El miedo a brillar es la última trampa del ego, la última excusa para no cumplir tu única función.
No le creas más.
Un abrazo enorme. Bendiciones para tu camino.
Karel
