Hay un momento en el camino espiritual donde el miedo ya no es al fracaso… sino a ser visto.
No es que no tengas nada para compartir. Lo sabés, lo sentís, lo viviste. Pero aparece esa voz: ”¿Qué van a pensar si lo digo? ¿Si me muestro? ¿Si me expreso de verdad?”
Y ahí te detenés. Te callás. Postergás lo que en el fondo querés decir.
Este es uno de los portales más sutiles y, a la vez, más difíciles del despertar. Es la transición de sanar nuestro “hacer” a sanar nuestro “Ser”.
Fracaso vs. Visibilidad: Las Dos Capas del Miedo
En las etapas iniciales del camino, nuestra principal batalla es con el miedo al fracaso. Pero el miedo a ser visto es una bestia completamente diferente.
📉 El Miedo al Fracaso (El “Hacer”)
El miedo al fracaso es el miedo del ego a la acción y al resultado.
- “¿Y si lanzo este proyecto y nadie se inscribe?”
- “¿Y si invierto este dinero y lo pierdo?”
- “¿Y si fallo en mi intento de ser un ‘buen’ terapeuta/coach/emprendedor?”
Este miedo se centra en la forma. Es el “yo-hacedor” (el ego) temiendo no poder controlar el resultado. En la escala de David R. Hawkins, esta es la Fuerza (basada en el Deseo y el Miedo) luchando contra el mundo.
👁️ El Miedo a Ser Visto (El “Ser”)
Pero el miedo a ser visto es más profundo. Es el miedo a la existencia.
Aquí, ya has superado el miedo a “hacerlo mal”. De hecho, sabes que lo que tienes es verdadero. Lo has vivido.
El miedo ahora es: “¿Qué pasa si el mundo ve esta Verdad en mí?”.
Es el miedo a tu propia Luz. Es el miedo a que, si te expresas auténticamente, serás demasiado… demasiado brillante, demasiado intenso, demasiado diferente. Es el miedo a que tu Luz, simplemente por existir, genere conflicto.
La Raíz del Dolor: Proyección y Percepción
La pregunta clave es: ¿por qué nos duele tanto el juicio ajeno? ¿Por qué el miedo al qué dirán tiene tanto poder?
El juicio de los demás pesa, no porque sea real, sino porque toca un punto interno que aún no fue liberado.
La incomodidad no nace de afuera, nace del lugar dentro tuyo que todavía no está del todo convencido de su luz.
🪞 Proyección y percepción (La Lección de UCDM)
Un Curso de Milagros es explícito sobre esto. El mundo que vemos es un espejo. La mecánica de la proyección y percepción es la única ley que opera en el sueño.
No vemos el mundo como es; vemos el mundo como somos.
Esto significa que el juicio que “viene de afuera” (el comentario de un seguidor, la burla de un familiar, la crítica de un colega) no tiene poder en sí mismo.
Su único poder es activar un juicio que ya sostenemos contra nosotros mismos.
Porque lo que verdaderamente duele no es lo que dicen,
es lo que en el fondo creés que podría ser cierto.
Si alguien te llama “arrogante” por compartir tu verdad, y te duele, es porque una parte de ti (el ego) también cree que es arrogante brillar.
Si alguien te llama “loco” por hablar del Ser, y te duele, es porque una parte de ti todavía teme que esta paz no sea “normal”.
Este dolor es la culpa original de la que habla Un Curso de Milagros. No es una culpa moral por algo que hiciste, sino la culpa metafísica de creer que lograste separarte de la Fuente.
El juicio externo no te ‘hiere’; simplemente activa la creencia latente de que mereces ser atacado por esa separación.
🔑 La Liberación: Mirar la Propia Sombra
Ahí es donde empieza la liberación. No resistiendo el juicio… sino mirando con honestidad donde todavía te lo hacés vos.
El mundo no es el enemigo; es el sistema de diagnóstico perfecto.
Nos muestra exactamente dónde reside nuestra culpa inconsciente, dónde está el “punto interno que aún no fue liberado”.
El miedo a ser visto no es miedo a los demás. Es miedo a nuestra propia culpa proyectada.
La necesidad de “Encajar”
El ego es un mecanismo de supervivencia social. Su directriz principal es “pertenecer” para “sobrevivir”. Por eso, el miedo al qué dirán es su herramienta de control más poderosa.
🎭 El Conflicto de la “Versión Tibia”
Muchos no comunican lo que sienten porque no quieren generar conflicto. Pero a veces el verdadero conflicto es con uno mismo: por seguir sosteniendo una versión tibia de quien se es, por miedo a incomodar.
Esta “versión tibia” es el personaje que hemos creado para ser aceptados. Es el “yo” diluido, censurado, que se adapta a la sala en la que está.
El problema es que sostener esta máscara consume una cantidad ingente de energía. El estrés, la ansiedad y el bloqueo creativo y estrés del que hablamos en otros artículos, a menudo nacen de este conflicto:
La Verdad (el Ser) quiere ser expresada. El miedo (el ego) quiere ser aceptado.
Y nos quedamos paralizados en el medio.
⛓️ Cómo soltar el control del ego (Elegir Verdad sobre Pertenencia)
La práctica de cómo soltar el control del ego es, en este contexto, la voluntad de elegir la Verdad por encima de la pertenencia.
Es el momento en que decides que tu Paz interior es más valiosa que la aprobación externa.
Es cuando te das cuenta de que “encajar” en un sueño de sufrimiento ya no es un premio deseable.
Estás eligiendo verdad.
Estás eligiendo presencia.
Y aquí ocurre la paradoja: cuando dejas de necesitar la aprobación del mundo, es cuando te vuelves verdaderamente magnético.
Incomodar no es Atacar: Es Alumbrar
Esta es la redefinición más importante que debemos hacer. El ego confunde la autenticidad con la agresión.
💡 Incomodar no es Atacar
Incomodar no es atacar. Es alumbrar.
El ataque (la crítica, el juicio) nace de la Fuerza (Ira, Orgullo), según David R. Hawkins. Su intención es disminuir, separar y “ganar”.
Alumbrar (la autenticidad, la Verdad) nace del Poder (Coraje, Amor, Paz). Su intención es simplemente Ser.
Si tu Luz “incomoda” a la sombra de alguien, no es tu responsabilidad. No es un ataque. Es una invitación. Es un reflejo que le muestra al otro que una vida sin miedo es posible.
Tu luz no puede esperar a que todos estén listos.
🔥 El Ser No Pide Permiso
El Ser no busca aplauso. No busca perfección. No necesita tener razón. El Ser solo quiere ser expresado, sin máscaras, sin defensa, sin control.
Cuando hablas desde ahí, desde lo que viviste, desde lo que se volvió real en vos, esa voz se vuelve medicina.
Incluso si a otros les incomoda.
🗣️ El Temblor de la Autenticidad
Así que sí… hablá. Compartí. Mostrate incluso si aún te tiembla la voz.
Ese temblor es sagrado.
No es debilidad. No es una señal de que estás “haciéndolo mal”. Es señal de que algo en vos está naciendo.
Es la señal de que estás abandonando la “versión tibia” y estás permitiendo que el Ser, con toda su intensidad, use tu cuerpo como canal. Es el Coraje (Cal. 200 de Hawkins) en acción.
Es el cuerpo físico temblando mientras la Verdad desmantela el sistema de pensamiento del miedo.
El Diálogo con el Miedo (La Práctica)
Y si aparece el miedo —y aparecerá—, no lo rechaces. No lo niegues ni lo tapes.
El ego espiritual (otra de las trampas del ego) intentará “vibrar alto” y “negar” el miedo. Pero esto es solo represión.
La verdadera sanación, como enseña Un Curso de Milagros, es llevar la oscuridad (la ilusión) a la Luz (la Verdad).
🧘 Sentarse con el Miedo (La Rendición)
Sentate con él. Escuchalo.
Dale espacio. Trátalo como a un niño asustado. El miedo a ser visto es solo el ego más joven gritando: “¡Si te ven, nos van a lastimar! ¡Escóndete!”.
Míralo con compasión. Agradécele.
“Gracias por protegerme hasta acá.”
Reconoce su intención (protegerte), pero ya no le des el poder de tomar tus decisiones.
🔑 La Decisión Final (Elegir al Espíritu)
Y desde el centro de tu alma, decile con calma:
“Pero ahora… ya no decido desde vos.”
Este es el Instante Santo. Este es el único acto de libre albedrío que poseemos.
Es el momento de cómo soltar el control del ego: no luchando contra él, sino eligiendo a un Guía diferente.
Es decirle al Espíritu Santo: “Tú habla a través de mí”.
Integración
El miedo a ser visto es la última barrera entre el “buscador” y el “Ser”. Es el miedo del ego a su propia disolución en la Luz que Eres.
Si te juzgan, observá. Si se burlan, agradecé (es una oportunidad para sanar tu propia culpa). Si te critican, soltá.
No porque seas indiferente, sino porque ya no necesitás protección. Ya no querés encajar. Estás eligiendo verdad.
Cuando el Ser nace, todo se acomoda a su paso. Tal vez no de inmediato. Tal vez no de la forma que imaginabas. Pero de un modo perfecto, silencioso, inevitable.
Un abrazo enorme. Bendiciones para tu camino.
